Una historia tan increíble como real
Sabía sobre Pablo Escobar lo que
manda la cultura general y el entusiasmo de mantener una conversación más o
menos informada, que llegó a ser uno de los hombres más ricos del mundo con su
imperio de la cocaína, que hizo obras sociales para los necesitados, que mató a
miles de personas en su lucha contra el gobierno, que se construyó una cárcel
cuando se “rindió” y que luego escapó y finalmente luego de varias penurias y
una vida miserable, a pesar de su fortuna, murió en un tiroteo, dejando grabada
su leyenda de amor para algunos y mucho odio para otros… Teniendo esos
antecedentes en consideración, puedes imaginar cómo pasó todo, pero verlo en
una gran producción, excelente dirección y producción y (por qué no decirlo)
con todo el drama que una serie gringa le puede aportar al asunto, es una nueva
y emocionante experiencia. Esto lo entrega “Narcos”, una serie de 10 capítulos
creada y transmitida por Netflix, lanzada hace un par de semanas.
Por qué verla
Siempre argumento que una serie
histórica debería verse por su valor histórico, para aquellos que gustan de
historia (xD), y en este tema me detendré a analizar algo que me llamó mucho la
atención. Si bien a primeras se da a entender que es una historia de la eterna
lucha del bien sobre el mal, a lo largo que va avanzando la serie, el
espectador se da cuenta que todo eso se matiza, es más, al proporcionar varios
puntos de vista sobre el mismo hecho, la serie adquiere una dimensionalidad que
es difícil de encontrar. Y procedo a enumerar:
Pablo escobar y sus aliados: El
gran protagonista de la historia sin duda es el Patrón, interpretado con gran
humanidad por Wagner Moura, quien a la vez que intenta luchar por una mejor
Colombia (en una visión temprana) llena de desigualdades y pobreza, ve como se
le excluye del área donde puede ejercer mayor influencia para atacar este
problema, la política. Se entiende que es a partir de esto, que Escobar
iniciaría su sangrienta lucha contra las autoridades, por resentimiento.
Imagino que sus motivaciones fueron más complicadas y sombrías que eso, pero el
sentimiento de deprivación es un buen hilo conductor.
La DEA, englobada en los agentes
Murphy (Boyd Holbrook) y Peña (Pedro Pascal u Oberyn aún para algunos): Los héroes de la historia (si esta historia permite afirmarlo). Ven en el tráfico de drogas hacia su país la
encarnización de todo el mal que pueda existir, y en Escobar al diablo mismo.
Apartándose de la lucha anticomunista de Reagan, los agentes darán caza
incansable a Escobar y cia. ¿Su motor? El deber y el honor. Más bien personal
que institucional, pues EEUU estaba más preocupado de las guerrillas
paramilitares y Colombia prefería resolver sus asuntos de manera interna (sin
mucho éxito según la serie).
El gobierno colombiano: que
adquiere un rostro con la elección de César Gaviria. Para él, el problema de
Escobar no consistía simplemente en atraparlo y extraditarlo a los EEUU. Como
se va viendo en la serie, los diversos actos de terrorismo y secuestros, ponen
en jaque al gobierno, quien tendrá que ceder ante extravagantes demandas del
narco. A su vez, ven la intrusión de la DEA como algo negativo, pues la opinión
general no estaba de acuerdo con la injerencia de los gringos en su país. Para
Gaviria, es mejor darle a Escobar lo que quiere para mantener la paz social.
La guerrilla comunista,
representada por el M-19: quienes deberían ser los verdaderos enemigos según
Reagan. Ven en Escobar un aliado para combatir el capitalismo y el
imperialismo. Por su puesto, si para la DEA Escobar es el diablo, para el M-19
EEUU lo es más aún, por lo que no dudarán en colaborar con Escobar en su
cruzada contra la alianza del gobierno con la embajada estadounidense.
El cartel de Cali: como podría
pensarse, aliados naturales de Escobar, pero cuando se trata de dominar el
mercado estadounidense de California, se produce una lucha muy sangrienta y
devastadora. Sus intereses son puramente económicos, por lo que deshacerse de
Escobar será prioridad, colaborando con la DEA.
Otro punto muy fuerte, por lo
menos para las audiencia latinas, es el esfuerzo de los creadores por darnos
diálogos en español y no en inglés con acento local. A pesar de no estar tan
logrado como desearía (Moura, brasileño, aprendió español en 4 meses para su
papel), esto le da gran realismo y algo más de sustento histórico. Imposible
pasar por alto la participación de Luis Gnecco como “El Cucaracha”, acento
chileno puro y duro acompañado de una gran historia.
Otra nota no menor, es el uso de
la filmación al aire libre, pues hoy predomina en la industria la filmación en
sets. Comprendiendo que filmar al aire libre supone mayores desafíos para la
producción por todas las variables que no se pueden controlar, el esfuerzo es
remarcable y convincente. Por su puesto que no se puede entender la historia
sin las comunas de Bogotá, sin los paisajes de Medellín, sin la selva, el
emplazamiento de La Catedral, etc.
Palabras al cierre
Sinceramente empecé a ver Narcos
por las buenas críticas que ha tenido y por la buena acogida de la audiencia
gringa, y sinceramente no esperaba mucho de una historia que ha intentado ser
retratada tantas veces, pero Narcos sobrepasó todo lo que esperaba y más. Si no
existe el género de docu-reality-drama-ficción, esta serie incorpora todo de
manera magistral, añadiendo material gráfico y filmaciones de la época para
mezclarlas con las grabaciones actuales. Si bien los personajes no llegan a ser
entrañables (tratándose de una serie de narcos difícilmente alguien lo sea), sí
brindan una actuación creíble y un gran profesionalismo a sus roles. El opening
también es uno de los mejores que he visto en harto tiempo.
Si quieren pegarse una maratón de
10 horas, si les atrae el tema de la acción y las drogas, si buscan una
producción excelentemente realizada, si son viudas del Príncipe Oberyn Martell de
Juego de Tronos, si quieren calidad, les
recomiendo esta serie. 8 de 10 jumbitos. Disponible en Netflix y en su
proveedor pirata favorito ;)
Acá va el trailer y muchas gracias por leerme :)





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